Me gusta ver las estrellas.
Me gusta pensar que hay algo mas allá de nuestro retorcido mundo.
Me gusta pensar en esos enamorados que algunas vez las vieron y fue mágico.
En esas miradas perdidas, que vieron hacia arriba buscando una respuesta, pero no hallaron nada.
Busco a la estrella mas opaca, con menos brillo, y me identifico con ella.
E imagino lo inferior que puede sentirse entre tanta gracia.
Miro las estrellas y sonrío, porque cada una es un mundo, tal como nosotros.
Salgo cada noche y las miro, aunque sea por un minuto, y pienso en todo.
Pienso en el, y me pregunto como estará.
En lo que nos deparará la vida, quien estará mañana y quien no.
En las desgracias que lleguen a ocurrir, y en las cosas buenas.
Intento buscarle un sentido a tanta locura, mas no lo encuentro.
Entonces entro, y me despido de las estrellas, que en el día se ausentan, pero en la noche están ahí dispuestas, a escuchar los líos de mi cabeza.
-María.